26.11.08

Milagros, etc.




Es 1975 en Madrid, la época de agonía de la dictadura.

En pleno centro de la ciudad, un demente aparece con una escopeta amenazando a la gente, que huye despavorida. Alguien consigue avisar a los grises. La policía se lanza a carreras por la zona, hasta tener localizado al loco y consiguen acorralarlo en la calle Arenal, a unos metros de la Puerta del Sol. El hombre no se rinde y comienza a gritar algo ininteligible. La policía de aquella época aceptaba las bromas justas, y para intimidar al alborotador en cuestión, realiza unos disparos al aire.

Tres pisos más arriba, una señora riega sus plantas como todos los días, pero sobresaltada por el bullicio de la calle, mayor incluso de lo habitual, se asoma al balcón. Es en ese momento cuando una bala de la policía le atraviesa el pulmón.

Consigue salvarse, supongo que por una rápida llegada de servicios sanitarios o por un traslado urgente a un hospital, y consigue retomar su vida con normalidad, pero decide mudarse a otra zona de Madrid, quizás al pueblo de donde nunca quiso salir. Cambiar de aires, decía.

Ahora alquila el piso en el que, según ella, sucedió aquel milagro de dios. El piso está bien equipado y el alquiler es razonable, pero la única condición que pone a los inquilinos es que no cambien ese cristal del salón por muchos inconvenientes de aislamiento térmico que les pueda ocasionar. Esa es la prueba de que aquel día, hace más de 30 años, dios estaba pensando en ella y de que algún santo intercedió para realizar el milagro.

No sé cómo acabó la escena del loco con la escopeta, ni me apetece buscar en hemerotecas. Pero si dios fue tan gentil de mandar a sus ángeles a salvarle la vida a la señora, ¿por qué fue tan cabrón de mandar al loco con la escopeta, o no corregir con su divino halo la trayectoria de la bala?

En fin, como se dice por ahí, los edificios nos cuentan historias. Y a veces de forma muy literal.


2 comentarios:

Jose dijo...

Gracias a Pua por hacer la foto, y a Lino por alquilar el piso y contarme la historia.

Leif dijo...

Joer,¡qué rapidez!Pues sí, es una buena historia. Iba a decir que los hechos que se narran son verídicos, que el agujero de bala existe realmente, pero me parece que con tu comentario ha quedado ya bastante claro.
Saludos.