'Tokyo-Ga' es una película de Wim Wenders sobre el director japonés Yasujiro Ozu. Existe un subgénero de cine que realmente considero muy interesante, el cine sobre el cine. Desde Olivier Assayas con 'Irma Vep', Michael Winterbottom con 'Tristam Shandy, a cock and a bull story', Lars von Trier con '5 condiciones' o el mismo Wenders con 'Relámpago sobre el agua', por nombrar algunos ejemplos más o menos decentes.
Pero sin duda esta película va más allá, al no sólo mostrarnos el (poco) rastro de Ozu en el Japón de los 80, sino también enseñarnos la cultura y la forma de vida japonesa desde la perspectiva de un occidental.
Wenders vaga por Tokyo y se muestra sorprendido por las máquinas de Patchinko, los campos de prácticas de golf en las azoteas, la televisión en los taxis, y nos lo cuenta cámara en mano mientras busca la huella de Ozu. Al final, tal y como está escrito en la tumba del director, la nada, el vacío.
Dos de los momentos más grandes de la película son los encuentros con cineastas. Chris Marker huye de la cámara, se tapa la cara y sólo nos muestra un ojo. Werner Herzog en cambio, habla sobre la pureza de las imágenes y su manera de afrontar la relación arte-naturaleza. Posiblemente sólo se entienda lo que Herzog quiere decir si se han visto y apreciado sus películas. Si se llega a ese punto, el siguiente monólogo estremece:
En la cima de la ‘Tokyo Tower’ me encontré con mi amigo Werner Herzog, que estaba haciendo una escala de dos días en su viaje a Australia. Estuvimos hablando:
“El simple hecho es que quedan muy pocas imágenes.
Desde aquí arriba se puede observar que todo está completamente construido. Hay pocas imágenes para encontrar. Uno tiene que excavar en su búsqueda como un arqueólogo. Uno tiene que buscar a través de este paisaje devastado para encontrar algo. Esto va asociado a un riesgo, por supuesto. Es algo que yo nunca evito, pero veo que hay muy poca gente a la que le importa corregir nuestra falta de imágenes adecuadas. Necesitamos imágenes en sintonía con nuestra civilización, imágenes que resuenen con lo que tenemos en lo más profundo de nuestro ser.
Necesitamos ir a zonas en guerra si hace falta, o a cualquier otro sitio. Nunca me he quejado sobre la dificultad, incluso si eso supone escalar ocho mil metros en una montaña, con tal de encontrar imágenes que sean puras, limpias y transparentes. Aquí no queda nada, hay que buscar realmente.
Iría a Marte o Saturno en el próximo cohete si pudiese. En el programa Skylab de la NASA, por ejemplo, existe una lanzadera espacial que va a llevar a biólogos y otros científicos para probar nuevas tecnologías en el espacio. Yo quiero ir ahí con una cámara. En esta Tierra nunca más será fácil encontrar algo que le dé a las imágenes su transparencia del modo que antes podías.
Iría a cualquier sitio por eso.”
No importa cuánto busque Werner sus imágenes puras y transparentes. Estas son las imágenes que encontré aquí, abajo. El caos de la ciudad. A pesar de todo, no pude evitar impresionarme por la ciudad de Tokio.
Tokyo-Ga (1985), Wim Wenders.
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