
Empezar un concierto con Carmina Burana de Carl Orff puede resultar pretencioso. Que los músicos salgan disfrazados de personajes infantiles, puede resultar absurdo y naïf. Pero todo mezclado es genial.
Añado una más a mi lista de cosas que quiero hacer antes de morir: Estar en un concierto de Flaming Lips en el escenario, vestido de peluche.













